De amor, tormento y otras locuras

Dos discos para una misma misión

Título: d’amore e tormenti / Yo soy la locura

Intérpretes: Raquel Andueza (sop.), Jesús Fernández Baena (tiorba) / Raquel Andueza (sop.), Jesús Fernández Baena (tiorba) y Pierre Pitzl (guit. barroca)

Discográfica: NBMusika / Anima e corpo

Fecha de lanzamiento: 2008 / 2010

Coexistimos con una sociedad dominada por el estrés, las prisas y a un ritmo frenético. Como no podía ser de otro modo, la música de nuestro tiempo se hace eco de las realidades del mundo en que vivimos y así se manifiesta: ritmos excitados, nerviosos y cada vez más acelerados. Lejanos quedan otros tiempos, otras épocas, donde la tranquilidad y la calma reinaban allá donde hoy sólo existe ansiedad y fatiga.

Buscando esa paz, inexistente, y casi imposible de plasmar en una música comprometida con la actualidad, muchos intérpretes echan la vista atrás hacia repertorios de épocas antiguas, donde la quietud y el sosiego quedaron plasmados en las composiciones musicales.

Una época idónea donde encontrar esa tranquilidad, acompañada de una inigualable dulzura y una primacía del texto sobre la poesía, es la del Seicento italiano, con una música vocal donde el recitativo puro, sostenido por el recién ideado bajo continuo, y las más creativas melodías se entremezclan para manifestar desde los más profundos sentimientos a las más acentuadas pasiones. Eso mismo debieron de pensar la soprano Raquel Andueza y el tiorbista Jesús Fernández Baena a la hora de emprender lo que sería su primer registro discográfico en conjunto, d’amore e tormenti. Y aún volviendo la vista al pasado decidieron sustentar su trabajo bajo una temática tan actual como el desamor. Historias de amor con un final doloroso, el fin, la falta de amor, situaciones tan cotidianas hoy día como en cualquiera de las etapas de la evolución del ser humano.

Este disco muestra una muy significativa selección, una apropiada recopilación de monodias para soprano interpretadas por una voz, la de Raquel, magníficamente adecuada a este tipo de repertorio, amparada por el dulce susurro de la tiorba, un instrumento creado para acompañar al canto y que empasta excelentemente con la voz de la soprano en cada una de las arias. Como complemento, se incluyen dos piezas para tiorba a solo: una muy danzable Ciacona de Piccinini, en un acertado tempo; y la Toccata VII de Kapsberger, de lograda precisión técnica y sonoridad depurada.

Muy contentos debieron de quedar ambos músicos con el resultado de su primer álbum, y no es para menos, pues la calidad de la grabación es más que aceptable y la de las interpretaciones supera a ésta con creces. Y sin pensarlo dos veces decidieron zambullirse de lleno en el difícil mundo de la producción discográfica, creando conjuntamente su propio sello, dedicado a dar a conocer y fomentar desde las entrañas la música antigua. Nace, por tanto, Anima e corpo, con gran ilusión y altas expectativas, no dedicándose en exclusiva a la producción de sus propios trabajos, sino que, como amantes de la música antigua, pretenden, entre otras tareas, producir trabajos ajenos, representar y gestionar la carrera musical de otros intérpretes, recuperar y editar partituras anteriores al siglo XVIII en facsímil y formar a nuevos talentos sustentándose en sus conocimientos y experiencias.

Aprovechando como plataforma su recién creado sello discográfico, y sirviéndose de él para controlar con total libertad qué, cómo y con quién grabar, deciden repetir la anterior experiencia discográfica, dedicando esta vez la grabación a tonos humanos en castellano. Este nuevo disco, titulado Yo soy la locura, está plagado de precisas pinceladas, y toques personales; desvíos retóricos que imprimen a la totalidad del conjunto esa “locura” a la que hace mención el título del álbum.

La calidad de la grabación supera al anterior trabajo, y se nota la evolución de la voz en la adquisición de nuevos matices y en una equilibrada coloración en los momentos precisos. Como en el caso anterior, la tiorba cobra principal protagonismo en dos temas instrumentales que, siguiendo la línea argumental del CD, pertenecen a autores del barroco español: Folías, de Gaspar Sanz y Españoletas, de Lucas Ruiz de Ribayaz. La tiorba cuenta para esta ocasión con el acertado apoyo de la guitarra barroca, instrumento que por otro lado tan usado fue en el barroco español, y que en manos de Pierre Pitzl y mediante los oportunos arreglos dota de un picante especial, más allá del aroma popular, al repertorio seleccionado.

No se nos ocurre otra forma mejor que este prometedor inicio para comenzar la nueva andadura. Desde estas páginas, mucha suerte y nuestra más sincera enhorabuena.

Luis Fco Gordillo Navarro

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