Voces de Estambul
La diversidad de un imperio

Título: La Sublime Porte: Voix d’Istanbul (1430-1750)
Intérpretes: Jordi Savall; Gürsoy Dinçer; Monserrat Figueras; Lior Elmaleh; Hespèrion XXI.
Discográfica: AliaVox
Fecha de lanzamiento: 2011
Durante la redacción de esta crítica me sorprendió la terrible noticia del fallecimiento de la soprano Monserrat Figueras, esposa de Jordi Savall y copartícipe en la mayoría de sus éxitos internacionales. Esta grabación es una de las últimas a las que prestará su voz y desde estas páginas quisiera brindarle un sincero reconocimiento que sirve de sentido homenaje.
Por enésima ocasión, el incombustible Jordi Savall vuelve a rodearse de un selecto grupo de excelentes músicos para lanzar al mercado un nuevo disco dedicado a la música antigua, en esta ocasión el hilo conductor del mismo es la música en el Imperio turco entre los siglos XV y XVIII.
El magnate de la música antigua, empresario musical activo en todos los ámbitos, nos propone en esta ocasión un viaje, no únicamente sonoro sino también sensorial, a la época del Imperio otomano, heredero en gran parte del conocimiento y la cultura de la mayoría de los reinos de la Antigüedad, y de las virtudes estratégicas de los ejércitos romanos. Un imperio extensísimo, hogar del Islam y en lucha permanente con los reinos cristianos de la Europa de Occidente.
Forman parte de este viaje obras vocales y músicas instrumentales; danzas y cantos tradicionales turcos, armenios, griegos, hebreos y sefardíes. Improvisaciones, poemas e instrumentos tradicionales conforman este compendio musical, que tras las oportunas investigaciones –a pesar de no quedar del todo claras las fuentes que se toman– nos acercan auditivamente, mediante estas “voces de Estambul” a lo que fue artísticamente el Imperio turco.
Da título al disco el que resultó ser, quizás, el monumento más importante del Gran Imperio. Y no hablo de Hagia Sophia, la catedral ortodoxa a la que el sultán Mehmed II mandó convertir en mezquita, pues a pesar de ser un imperio fundamentalmente musulmán pronto se convirtió en lugar de acogida para religiones y etnias expulsadas de Occidente, haciendo de Constantinopla su capital, una ciudad cosmopolita en la que la multitud de habitantes de diferentes países hicieron prosperar al imperio material e intelectualmente, dando principal privilegio a las artes y a la cultura. Es en la capital donde se encuentra La Sublime Puerta, el lugar más emblemático del imperio, allí donde el sultán hacía recibir a los representantes de otros países que llegaban en busca de relaciones diplomáticas y comerciales, y donde caerían, admiradores de tal suntuosidad y riqueza, a los pies del gran poder otomano.
Jordi Savall atraviesa “disfrazado” –como hiciera Richard Burton para lograr adentrarse en La Meca– los umbrales de La Sublime Puerta para dejar constancia del multiculturalismo que floreció allende los muros de Occidente, dejando una puerta abierta a la música, que al igual que en los demás ámbitos culturales, estuvo siempre más transitada de lo que en realidad se cree.
Luis Fco Gordillo Navarro